domingo, 9 de octubre de 2011

Fuerza

Agobiada, estresada, se me cae el mundo encima y no se como responder.
Los bombardeos me vienen por todos los francos y aún no he comenzado a defenderme, no se ni por donde empezar. Tengo miedo a proteger un lugar y que me empiecen a atacar por otro.
Sí tengo miedo, mucho miedo, estoy acojonada, tengo miedo de mi presente, huyo de mi pasado y no quiero pensar en mi futuro. No quiero saber como será el mañana, no quiero pensar en qué haré, que hará, qué pensarán.
No quiero saber nada, hoy por hoy, gasto el día como un borracho puede beber su quinto botellín ese día, para nada.
Cuando sé que ahora no puedo controlar nada, que no puedo ni dirigirme a mi misma, me dejo llevar por el momento, intentando grabar todos esos momentos para fortalecerme, hacerme más fría.
Estoy acostumbrada a tener un muro a mi alrededor para protegerme, pero ya se me está destruyendo, me estoy muriendo por dentro no poder expresar nada, no poder decir lo que pienso, me está ganando esta batalla.
Combatir, eso lo hago siempre, pero siempre hay algo o alguien que quite el ladrillo que acababa de poner para volver a tambalearme.
Y hoy, hoy va a ser el primer día que no haga promesas en vano de que me recuperarme y que lucharé, porque se que es mentira.
Acabo de vivirlo, ahora mismo, mi madre se ha reído en mi cara de que escribo, sí, de que escribo mis sentimientos, de que escribo todo aquello que sé que no voy a ser capaz de decir.
Con este apoyo es normal que no intente reconstruir el muro, por eso, me voy a proponer un trato conmigo misma. No me dedicaré a arreglarlo, crearé otra pared a mi alrededor para que rebote todo, y si , que se desgaste y que se derrumbe, pero que yo decida cuando hacerlo.
Pero sino no consigo crear ese muro, seguiré con el que tenía esperando a esos instantes de la vida que te hagan reconstruirlo, una sonrisa, una mirada, su colonia. Lo que sea.

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